Lenguaje Figurado
Toda profecía tenían un lado figurado usando elementos físicos para expresar efectos espirituales, de ninguna manera Dios quiso que se tome literal, de lo contrario lo dicho proféticamente desde el comienso tendría que cumplirse físicamente, y nuestra tierra estaría ya destruida con todos sus elementos ( sol,luna,estrellas) ya no existieran, porque en todas las profecías el utiliza estos elementos que serian destruidas, entonces ya no existieran si tendrían que cumplirse físicamente,pero estos elementos están hasta hoy día, señal que los cumplimientos de estos elementos fueron en el plano espiritual.
Mt. 24:29. “E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.”
2 P. 3:10. “Pero el día del señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.”
Ap. 6:12-14. “Mire cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre; y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer los hijos cuando es sacudida por un fuerte viento. Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar.”
Los pasajes arriba citados de ninguna manera pueden tomarse literalmente. Aún aquellos para quienes el regreso de Cristo es todavía futuro, tienen que reconocer en este lenguaje un sentido figurado, pues de lo contrario estaríamos hablando de un planeta tierra totalmente destruido donde no existe la más simple forma de vida.
El profeta Isaías profetizó la destrucción de la ciudad de Babilonia ocurrida usando el siguiente lenguaje:
Is. 13:9-10. “He aquí el día de Jehová viene, terrible, y de indignación y ardor de ira, para convertir la tierra en soledad, y raer de ella a sus pecadores. Por lo cual las estrellas de los cielos y sus luceros no darán su luz; y el sol se oscurecerá al nacer, y la luna no dará su resplandor.”
Is. 13:13“Porque haré estremecer los cielos, y la tierra se moverá de su lugar, en la indignación de Jehová de los ejércitos, y en el día del ardor de su ira.”
También en la profecía sobre la destrucción de Bosra, ciudad importante de Edom, ocurrida en 721 A.C. por los ejércitos asirios, el profeta Isaías usa el siguiente lenguaje:
Is. 34:4. “Y todo el ejercito de los cielos se disolverá, y se enrollarán los cielos como un libro; y caerá todo su ejercito, como se cae la hoja de la parra, y como se cae la de la higuera.”
El profeta Miqueas describe la destrucción de Samaria y Jerusalén, ocurrida siglos antes de Cristo, con el siguiente lenguaje:
Mi. 1:3-4. “Porque he aquí, Jehová sale de su lugar, y descenderá y hollará las alturas de la tierra. Y se derretirán los montes debajo de él, y los valles se hendirán como la cera delante del fuego, como las aguas que corren por un precipicio.”
El profeta Sofonias describe un juicio de Dios sobre Israel diciendo, entre otras calamidades que 1) todas las cosas sobre la faz de la tierra serían destruidas 2) Hombres, bestias, aves del cielo, peces del mar, serían destruidos y raídos de sobre la tierra 3) toda la tierra consumida por el fuego de su celo.
Este juicio le ocurrió a Israel en el 587 A.C. mediante los ejércitos de Babilonia. Es necesario entonces señalar que en todas las ocasiones aquí presentadas donde Dios ha venido contra un pueblo lo ha hecho usando los ejércitos de los pueblos enemigos, a saber, que los ejércitos adversarios han sido sus medios de azote. Por otra parte, vemos que el profeta ha descrito el juicio usando un lenguaje figurado, pues tal como ha sido descrito no ha ocurrido literalmente.
Sof. 1:2-4. “Destruiré por completo todas las cosas de sobre la faz de la tierra, dice Jehová. Destruiré los hombres y las bestias; destruiré las aves del cielo y los peces del mar, y cortaré a los impíos; y rearé a los hombres de sobre la faz de la tierra, dice Jehová. Extenderé mi mano sobre Juda, y sobre todos los habitantes de Jerusalén, y exterminaré de este lugar los restos de Baal, y el nombre de los ministros idolatras con sus sacerdotes.”
Sof. 1:14-18. “Cercano está el día grande de Jehová, cercano y muy próximo; es amarga la voz del día de Jehová; gritará allí el valiente. Día de ira aquel día, día de angustia y aprieto, día de alboroto y de asolamiento, día de tiniebla y de oscuridad, día de nublado y de entenebrecimiento, día de trompeta y de algazara sobre las ciudades fortificadas, y sobre las altas torres. Y atribularé a los hombres, y andarán como ciegos, porque pecaron contra Jehová; y la sangre de ellos será derramada como polvo, y su carne como estiércol. Ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día de la ira de Jehová, pues toda la tierra será consumida con el fuego de su celo; porque ciertamente la destrucción apresurada hará de todos los habitantes de la tierra.”
El profeta Joel utiliza también un lenguaje parecido al de Isaías y Miqueas al referirse al día grande y espantoso de Jehová:
Jl. 2:30-31. “Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo. El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová.”
Mateo, Marcos, y Lucas registran palabras proféticas de Jesús similares a las de Isaías, Miqueas y Joel con referencia al día del Señor cuando aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo con poder y gran gloria:
Mt. 24:29. “E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.”
Pedro describe el día del Señor usando un lenguaje profético similar al anterior usado por Isaías, Miqueas, Joel, y Jesús.
2 P. 3:10. “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.”
El apóstol Juan, en “la Revelación de Jesucristo que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto” escribe de la siguiente manera:
Ap. 6:12-14. “Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre; y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento. Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar.”
Como hemos visto claramente, el lenguaje profético usado en la descripción de la destrucción de Babilonia Antigua, de Edom y Samaria, en que las estrellas y sus constelaciones dejan de irradiar luz, el sol se oscurece y la luna no brilla más, los cielos se estremecen y la tierra se mueve de sitio, los astros del cielo se desintegran, el cielo se enrolla como pergamino, las montañas se derriten como cera al fuego, los valles se parten en dos, etc., son un lenguaje figurado, no literal, pues dichas ciudades fueran destruidas, pero nada según descrito literalmente arriba ocurrió.
De la misma manera, las descripciones de Mateo 24:29; 2 Pedro3:10 y Apocalipsis 6:12-14 no deben tomarse literalmente.
!! Estas en Plenitud de Vida !!



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